Me cambié a www.mktrojo.com

Después de más de seis años de hospedar mis ideas en este fantástico sititio que ofrece Google, he decidido postear sólamente en el sitio www.mktrojo.com

La decisión es de negocios, es importante orientar mis esfuerzos en un solo canal de comunicción, pero si te gusta lo que he escrito o quieres curiosear un poco te invito a visitar este concepto que estamos creando para promover las marcas, ganar reputación y mejorar el posicionamiento de nuestros clientes

Gracias por tu visita, ahora te espero aquí.

MKTRojo.com: promueve tu marca

viernes, octubre 23, 2009

La bonita de la casa es Panta, requiere optimismo

Parece que al fin nos hemos dado cuenta que estamos en el fondo de un profundo hoyo económico del cual no tenemos antecedentes. La dimensión del problema no tiene paralelo en la historia y lo peor de todo es que quien está obligado a resolverlo, es decir el gobierno en turno, no parece tener idea de cómo resolverlo y sólo está preocupado por resolver sus propios problemas financieros, sin ocuparse del desempleo y la reactivación económica del país que está obligado a dirigir
Cuando, en lo personal, se encontraba en situaciones similares mi abuela decía "el problema es que la más bonita de la casa es...Panta" y con ello lograba que visualizara los peores escenarios.

¿Qué podemos hacer como ciudadanos ante un hecho así? Tal vez nada notable, pero si importante:

En primer lugar no creer en nada de lo que dicen los noticieros de la televisión. Hoy por hoy las televisoras se han convertido en extensiones de las agencias de relaciones públicas del gobierno y de los grupos económicos que representan, su información no es objetiva, además de que lo que es realmente relevante tardan tanto en informarlo que cuando se publica no hay ya nada que decidir. Lo recomendable es informarse por varias fuentes.

En segundo lugar, no tomar decisiones ni partido por nadie. Es momento de estar atento a lo que ocurre, pues las posiciones apenas se están definiendo y en estos casos es más importante para quienes nos representan las posiciones políticas que las económicas. Si nos inclinamos por una opción el corazón nos impedirá ver con claridad. Algo así ocurrió en las elecciones pasadas y ahora podemos ver como nuestros propios miedos nos han llevado a nuestras circunstancias actuales.

En tercer lugar, lo más importante, no fomentar el desaliento. La gente nos estamos derrotando sin luchar. Quizás parezca una lucha perdida, pero uno realmente no pierde una batalla hasta el momento en que se es derrotado. El problema ya no es que la gente vayamos a nuestra batallas con mentalidad de perdedor, actitud muy común; si no que ahora ni siquiera se asiste a las batallas.

En una batalla (una venta, una cita de trabajo, una presentación de proyecto, un examen), las circunstancias son las mismas para todos los contrincantes. Por supuesto cuenta mucho la preparación y los recursos que cada uno posee, pero en la mayoría de los casos lo que define una victoria es la actitud. En no pocas ocasiones la actitud lo es todo y es lo único que se requiere para ganar, aun con todas las circunstancias en contra.

Es por su actitud que un vendedor puede ser el mejor de todos, o perder su empleo si no la tiene.

El problema es que la crisis nos ha pegado tan de lleno, que se está perdiendo la actitud. Hoy mi labor diaria consiste en luchar contra esa falta de actitud, pues son los primeros pasos hacia el fracaso. Pero no deja de sorprenderme como este contagio corre mucho más rápido que la tan temida influenza.

Estoy muy sorprendido como a pesar de la crisis del empleo, de que los jóvenes no tienen oportunidades, he publicado una plaza de trabajo de ventas en diferentes lugares y he recibido muy pocas peticiones. SI los jóvenes ya ni siquiera expresan su aspiración por un trabajo aunque no reúnan todos los requisitos, debemos prender todas las luces de alerta, pues esto constituye el peor síntoma de ausencia de optimismo que he visto en todas las crisis que me han tocado vivir y creo que no lo debemos permitir.

lunes, octubre 19, 2009

La obra perfecta

¿Cuántas ventas no se cierran porque el vendedor no cree en su propia propuesta? ¿Cuántos buenos negocios dejan de crearse porque quien lo imagino no está seguro de que será una buena idea? ¿Cuántos proyectos no se realizan por falta de fe?

A veces he pensado que todo lo que nos rodea no está formado por las mejores ideas que se han imaginado, si no por la concreción de los proyectos de los audaces. Estoy convencido de que nuestro mundo sería mejor si la gente se sintiera más segura de si misma y continuara sus proyectos no con la convicción de que son perfectos desde su concepción, si no de que lo serán en la medida en el que el trabajo diario vaya buscando el modo de convertirlos en una obra perfecta.

lunes, octubre 12, 2009

Entre la esperanza y la genialidad

Un viejo periodista propietario un rancho, solía decir que entre más conocía a los seres humanos, más quería a sus vacas. Por supuesto se refería fundamentalmente a los políticos. Por desgracia no todos tenemos la posibilidad de refugiarnos en nuestras posesiones, pues ganas no faltan cuando uno recibe las noticias de lo que está ocurriendo en nuestro país. No hay a quien depositar nuestras esperanzas, ni en los políticos que toman las decisiones, ni en los que las critican. Todos parecen jalar para su lado sin que nadie realmente de señales auténticas de ver por el bienestar del país.

Ante estas circunstancias, yo corrijo, a mi modo, la frase y sostengo que entre más conozco a los políticos, mas creo en la iniciativa privada. Pero no me refiero a los prósperos hombres de negocio, muy bien representados en instituciones como la CONCAMIN o la CONCANACO. Tampoco estoy pensando en los dueños de las grandes marcas mundiales, cuyo poder es superior a la de muchos países.

Me refiero a la iniciativa privada personal. Aquella que al levantarnos día a día, nos provoca para decirnos a nosotros mismos algo así como: “es mi tiempo y mi vida y también es mío el mundo que compartimos todos. Nadie tiene por qué decidir por mí lo que voy a ganar o las posesiones que tengo derecho a adquirir. Mi futuro depende de mi y no de una plaza de trabajo, ni de la decisión de una persona o empresa para que yo tenga derecho a un sueldo”.

Cada vez que percibo en los políticos sus intenciones ocultas de obtener poder y riqueza a costa de todos nosotros, pienso que la única alternativa es apropiarnos de nuestro destino, crear riqueza real y evitar con ello ser víctimas de decisiones egoístas y retóricas. Obviamente la solución es indirecta, pero es la que cada uno de nosotros tenemos a nuestro alcance: crecer a costa de nuestros propios políticos.

Desde esta perspectiva la solidaridad social no está en ofrecer nuestro respaldo a uno de los bandos, ni en observar con ansiedad y preocupación las noticias manipuladas de la televisión. La solidaridad está en estimar el esfuerzo de la gente que está próxima a nosotros -y apoyarla si nos es posible-. Equivale a comprarle a la esposa del vecino que se quedó sin trabajo, las bufandas que produce y con más valor que pena nos ofrece. Equivale a comprar un bebida en la cafetería que otro vecino puso en su cochera, en lugar de comprar uno marca. Si realmente queremos evitar que nuestro entorno se deteriore con un entorno cada vez más empobrecido, pongamos de nuestra parte lo que nos sea posible poner. Consumamos lo que la gente en búsqueda de una solución a sus problemas de vida, nos está ofreciendo.

Un próspero empresario me comentó algo que debería ser la bandera de todos los que en un momento de nuestras vidas hemos estado a punto de considerarnos derrotados: “la competencia desesperada es la más peligrosa, pues es en esos momentos cuando se producen las ideas geniales”.
meta name="google-site-verification" content="FwXnrZOthQubFUZLvdQjZrZ5fFtAhsCm9y5-Ji9PpUg" />