Hasta antes de la era de internet, los newsletter, o más propiamente dicho, los boletines de noticias, eran herramientas de mercadotecnia que muy pocas empresas decidían implementar. Las razones eran obvias, el costo de impresión de estos materiales eran relativamente altos, lo que provocaba que sólo las empresas muy consolidadas, con altos márgenes fueran capaces de invertir en newsletter.
Pero no sólo el tamaño era suficiente para que las empresas decidieran publicar un sistema impreso de noticias. El elemento fundamental que implicaba la valoración de producir un boletín de noticias era la posibilidad de ofrecer información de valor de forma constante a sus clientes. Por este motivo la herramienta era sólo útil para empresas que crearan información útil, como los despachos de contadores, abogados, las empresas de tecnología, corporativos gigantescos que querían tener actualizados a sus ejecutivos de ventas y casos similares.
Y aunque la posibilidad de ofrecer información de valor, sigue siendo una razón válida, a raíz del abatimiento de los costos que permitió la difusión de información a través de internet, los newsletter han tenido un crecimiento constante, no tanto por el interés de ofrecer valor en la información, si no por convertirse en una herramienta de mercadotecnia directa a un costo increíblemente bajo. De acuerdo con Oxbridge DIrectory of Newsletter de Estados Unidos el crecimiento en cinco años de los newsletter electrónicos (vía email o en línea) fue de 1053 a 6,055. Es decir un crecimiento de casi 600%. Cifras que demuestran la popularidad que tiene este medio de información actualmente.
Las razones para que una empresa implemente un newsletter son numerosas y todas ellas relevantes. Éstas son algunas de ellas:
-Capacidad idónea de segmentación
-Contacto continuo y sistemático con clientes y prospectos, a quienes se les puede comunicar de ofertas, actualizaciones, consejos de uso del producto e invitación a conocer otros más de la empresa
-Requerimientos sistemáticos de actualización de las bases de datos con la participación de todos los miembros de la empresa que entren en contacto con los clientes
-El sólo hecho de que el cliente lea quien le envía el correo y el subjet del mismo logra un efecto de comunicación que, bien manejado, es positivo para el desarrollo y gestión de la marca
-Se abren oportunidades potenciales de venta con prospectos que no logran conocer en el primer contacto el potencial de venta.
No obstante todos estos beneficios, hay indicios de que la fiesta empieza a acabarse. Es destacable la tendencia a la baja de este crecimiento pues, de acuerdo con la misma fuente, del 2008 al 2009 los newsletter electrónicos sólo crecieron un poco más del 10%, reflejando con ello un problema que es cada vez más evidente: la saturación del buzón de los clientes.
Como en todo negocio exitoso, esta solución afronta el reto de que sean muchos los jugadores compitiendo por la atención del cliente. Del mismo modo que ocurre en cualquier mercado saturado, el valor de los productos está cayendo cada vez más, así como la calidad de los mismos para producirlos. Por supuesto la percepción de valor se va también al suelo y los correos electrónicos al cesto de la basura o -lo que es peor- a la carpeta de spam.
Como han demostrado diversos especialistas el riesgo de fastidiar a los clientes es demasiado costoso para correrlo. El daño potencial es incluso para aquellas empresas que han sido meticulosas en buscar la aceptación del cliente para que se le envíen mensajes. Este momento es tiempo para que todos aquellos que crean newsletter electrónicos revisen con detalle su periodicidad y el valor de la información que tiene para el destinatario del mensaje, el contenido que envían.
Esto no parece importarle a nadie, la visión a corto plazo de las empresas que con un envió masivo esperan retornos inmediatos de inversión, saca de la cordura a cualquier mercadólogo. A pesar de las advertencias los envíos de publicidad comercial sin valor específico para el cliente es cada vez mayor. Incluso eliminado del presupuesto cualquier otro elemento que pudiera contribuir al desarrollo de la marca, pero cuya medición es difícil. En lo personal, cada vez me inclino más a aumentar la periodicidad de los newsletter o a enviarlos sólo cuando se tenga algo importante que decir. Pero creo que por lo pronto somos muy pocos los que estamos preocupados por los buzones de correos de nuestros clientes.
Pero tampoco nos rasguemos las vestiduras. La mercadotecnia electrónica directa a través de newsletter es una herramienta muy poderosa, que permite resultados perfectamente cuantificables y con un alto margen de respuesta. Sólo que es un esfuerzo que requiere de una inversión seria y cuidadosa de recursos para que sea positivamente efectiva y se evite a toda costa cualquier daño potencial. Aunque me disgusta el petulante comentario siguiente, me parece que este tema es un asunto que debe ser manejando por especialistas con experiencia y no debe tomarse tan a la ligera por los entusiastas empresarios que sólo están pensando en las ventas del mes.
lunes, junio 29, 2009
Producir o no producir newsletters, un reto empresarial
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martes, junio 23, 2009
Cuándo el rebaño llama
Una de las conductas que no nos distinguen del resto de las especies animales es nuestra tendencia a actuar en “modo rebaño”, es decir, seguir lo que los demás hacen, aunque no entendamos exactamente por qué.
Sin duda esta reacción nos ha salvado de muchos riesgos, especialmente en la era primitiva, pero también en la actual. Correr en mismo sentido que todos corren por pánico, puede salvarnos la vida, aun cuando no sepamos el motivo del pánico.
Pero a diferencia de los animales el ser humano tiene la capacidad de tomar decisiones propias basadas en su propio proceso mental y no en lo que le dicta la especie. Así que muchas veces vale la pena reflexionar sobre si lo que están haciendo los demás es lo más conveniente para nosotros mismos, desde el punto de vista individual.
Un ejemplo obvio es no comprar cuando todo mundo lo está haciendo, pues este es con frecuencia lo único que hace es inflar los precios de forma desproporcionada. Los viejos hombres de negocio aconsejan a menudo que hay que vender cuando todos compran, y comprar cuando todos venden, claro con el adecuado análisis de las circunstancias que rodean el fenómeno masivo de compra venta.
En muchas ocasiones el espíritu empresarial es claramente lo contrario a la conducta del rebaño. Se requiere de un carácter fuerte para ser innovador y atreverse a realizar lo que los demás no se atreven ni siquiera a pensarlo.
En estos momentos de crisis, cuando todo mundo aconseja guardar lo más posible y evitar hacer gastos innecesarios es cuando surgen empresarios que arriesgan mucho, quizás todo lo que tienen, para ofrecer un servicio que su intuición les dice que tendrá gran demanda.
Es posible que algunos de estos aventurados emprendedores no calculen bien el riesgo y fracasen en su intento, pero aquéllos que lo logren tendrán la oportunidad no sólo de solventar un momento de crisis, si no además ver como su empresa se desarrolla en un entorno ácido y aparentemente empobrecido. Vale la pena el riesgo.
Sin duda esta reacción nos ha salvado de muchos riesgos, especialmente en la era primitiva, pero también en la actual. Correr en mismo sentido que todos corren por pánico, puede salvarnos la vida, aun cuando no sepamos el motivo del pánico.
Pero a diferencia de los animales el ser humano tiene la capacidad de tomar decisiones propias basadas en su propio proceso mental y no en lo que le dicta la especie. Así que muchas veces vale la pena reflexionar sobre si lo que están haciendo los demás es lo más conveniente para nosotros mismos, desde el punto de vista individual.
Un ejemplo obvio es no comprar cuando todo mundo lo está haciendo, pues este es con frecuencia lo único que hace es inflar los precios de forma desproporcionada. Los viejos hombres de negocio aconsejan a menudo que hay que vender cuando todos compran, y comprar cuando todos venden, claro con el adecuado análisis de las circunstancias que rodean el fenómeno masivo de compra venta.
En muchas ocasiones el espíritu empresarial es claramente lo contrario a la conducta del rebaño. Se requiere de un carácter fuerte para ser innovador y atreverse a realizar lo que los demás no se atreven ni siquiera a pensarlo.
En estos momentos de crisis, cuando todo mundo aconseja guardar lo más posible y evitar hacer gastos innecesarios es cuando surgen empresarios que arriesgan mucho, quizás todo lo que tienen, para ofrecer un servicio que su intuición les dice que tendrá gran demanda.
Es posible que algunos de estos aventurados emprendedores no calculen bien el riesgo y fracasen en su intento, pero aquéllos que lo logren tendrán la oportunidad no sólo de solventar un momento de crisis, si no además ver como su empresa se desarrolla en un entorno ácido y aparentemente empobrecido. Vale la pena el riesgo.
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viernes, junio 19, 2009
Cuando la forma es fondo, otra vez lo subliminal
Francisco J. Rubia, destacado catedrático de Fisiología de Universidad Complutense de Madrid, autor del libro “El sexo del cerebro” afirmó recientemente en una conferencia celebrada en ese país lo siguiente:
“Hay una percepción, una memoria, una toma de decisiones, un reconocimiento semántico, un instinto moral, una gramática universal y muchas más funciones que se realizan de manera inconsciente. En resumen, la inmensa mayoría de los procesos cognoscitivos son inconscientes. Si esto es así, no nos debería llamar la atención que la toma de decisiones, algo que es fundamental para la supervivencia del individuo, sea una función inconsciente”
El experto en Fisiología del Sistema Nervioso explicó en como Alemania o Estados Unidos estos descubrimientos han traído muchas discusiones respecto a temas como el concepto de libertad “Piensen, por ejemplo, que en Alemania hay propuestas para modificar el código penal de acuerdo con estos nuevos acontecimientos, código que, como todos los códigos penales, está basado en el concepto de culpabilidad.”
Como dice el propio Rubia, esto es un tema que se debe tomar muy seriamente, pues si una persona toma decisiones, incluso las criminales, de forma inconsciente, ¿que esperamos los que estamos metidos en creación de discursos de comunicación construyendo mensajes que sólo aluden a la razón?
La ciencia está avanzando tan rápido que los profesionales de la comunicación y la mercadotecnia están obligados a revisar su práctica profesional para construir mensajes más convincentes para el inconsciente y quizá menos rebuscados para la razón.
Hace algunas decenas de años un político mexicano Jesús Reyes Heroles, el padre, no el hijo que es actual director de Pemex, levantó la polémica al decir que “en política la forma es el fondo”, destacando algo que no era evidente para todos, que en política la forma de expresar o realizar una acción política era más importante que el acto mismo, pues esta forma expresaba el sentido real de esta actividad o mensaje. Granados Chapa explica muy bien el sentido esta tendencia cuando escribe que en política era muy importante la urbanidad y el rigor formal de lo que se decía.
Hoy, con estos nuevos descubrimientos, esta frase amplía su dimensión y rebasa el ámbito de la política, para cubrir prácticamente cualquier quehacer humano que implique el involucramiento del otro. Se puede decir que en comunicación, la forma es el fondo.
Así que cada vez debemos de ocuparnos más de lo que ocurre en el cerebro de nuestros clientes o nuestros destinatarios de discursos. Estamos obligados a entender cómo se da este proceso en donde el cerebro ya está tomando una decisión sin que comprenda totalmente el asunto que está analizando. Y esto nos lleva otra vez al polémico y no bien aceptado tema de la percepción subliminal, pues de acuerdo con un estudio reciente el cerebro decodifica el significado y el sentido emocional de las palabras de este modo.
“Hay una percepción, una memoria, una toma de decisiones, un reconocimiento semántico, un instinto moral, una gramática universal y muchas más funciones que se realizan de manera inconsciente. En resumen, la inmensa mayoría de los procesos cognoscitivos son inconscientes. Si esto es así, no nos debería llamar la atención que la toma de decisiones, algo que es fundamental para la supervivencia del individuo, sea una función inconsciente”
El experto en Fisiología del Sistema Nervioso explicó en como Alemania o Estados Unidos estos descubrimientos han traído muchas discusiones respecto a temas como el concepto de libertad “Piensen, por ejemplo, que en Alemania hay propuestas para modificar el código penal de acuerdo con estos nuevos acontecimientos, código que, como todos los códigos penales, está basado en el concepto de culpabilidad.”
Como dice el propio Rubia, esto es un tema que se debe tomar muy seriamente, pues si una persona toma decisiones, incluso las criminales, de forma inconsciente, ¿que esperamos los que estamos metidos en creación de discursos de comunicación construyendo mensajes que sólo aluden a la razón?
La ciencia está avanzando tan rápido que los profesionales de la comunicación y la mercadotecnia están obligados a revisar su práctica profesional para construir mensajes más convincentes para el inconsciente y quizá menos rebuscados para la razón.
Hace algunas decenas de años un político mexicano Jesús Reyes Heroles, el padre, no el hijo que es actual director de Pemex, levantó la polémica al decir que “en política la forma es el fondo”, destacando algo que no era evidente para todos, que en política la forma de expresar o realizar una acción política era más importante que el acto mismo, pues esta forma expresaba el sentido real de esta actividad o mensaje. Granados Chapa explica muy bien el sentido esta tendencia cuando escribe que en política era muy importante la urbanidad y el rigor formal de lo que se decía.
Hoy, con estos nuevos descubrimientos, esta frase amplía su dimensión y rebasa el ámbito de la política, para cubrir prácticamente cualquier quehacer humano que implique el involucramiento del otro. Se puede decir que en comunicación, la forma es el fondo.
Así que cada vez debemos de ocuparnos más de lo que ocurre en el cerebro de nuestros clientes o nuestros destinatarios de discursos. Estamos obligados a entender cómo se da este proceso en donde el cerebro ya está tomando una decisión sin que comprenda totalmente el asunto que está analizando. Y esto nos lleva otra vez al polémico y no bien aceptado tema de la percepción subliminal, pues de acuerdo con un estudio reciente el cerebro decodifica el significado y el sentido emocional de las palabras de este modo.
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Gustavo Guerrero Chávez
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lunes, junio 15, 2009
La ironía de Facebook en la mercadotecnia de la experiencia
Clientes, amigos, compañeros, competencia, conocidos y desconocidos, todos estamos volcados en entender las ventanas de oportunidad que el crecimiento de las redes sociales están abriendo a las empresas. Algunos ya las han encontrado, con excelentes resultados, sobre todo aquellas innovadoras que tienen que ver con la convivencia social como bebidas, centros nocturnos, música y giros relacionados. Y como siempre pasa, desde el principio hay señales que sólo a los muy agudos de sus sentidos les permite avizorar las posibilidades de estos medios.
Sucede que las redes sociales son al parecer sólo útiles cuando son un puente para la convivencia, pues de acuerdo con Sebastià Serrano, lingüista experto en comunicación verbal y no verbal, las redes como Facebook nos llevan a una vivencia irónica, ya acercan virtualmente pero nos hacen perder la oportunidad de la proximidad, necesaria para que nuestros sentidos como el olfato y el tacto participen en el evento de interrelación personal y nos permitan no sólo comunicarnos mejor, sino sentirnos bien con ese evento de comunicación.
Serrano piensa que con la conversación cara a cara, la proximidad y el contacto se genera una sustancia natural conocida como Oxitocina, la cual se le conoce también como la molécula de la confianza ya que, entre otras virtudes, facilita el involucramiento de relaciones interpersonales, lazos de confianza y generosidad.
Por el contrario, cuando un ser humano satura su entorno con medios que sólo emplean el oído y la vista, cae en el riesgo de sufrir el síndrome de la desinformación, que –otra ironía- consiste en la falta de atención; fragilidad del ser humano que podría provocar otras disfunciones cerebrales como la depresión, la esquizofrenia y brotes psicóticos.
Así que para aquellas empresas cuyo giro no promueve la convivencia y las relaciones interpersonales, tendrá que pensar en otros medios para promoverse. También está obligada a reconsiderar su visión de sí misma para conocer objetivamente la forma en cómo sus miembros se relacionan con los clientes y si esta interrelación propicia la oxitocina o lo brotes psicóticos.
En el proceso de documentación de este post me encontré con este artículo Natalia Gutenmajer, que habla el poder y la importancia de la comunicación y aunque habla el papel de los comunicadores internos tiene conceptos interesantes como : “El primer error pasa por creer que a los clientes hay que salir a buscarlos…Los clientes…están en las charlas de café” o esta otra que en realidad es una cita de Serrano: “la buena comunicación es aquélla que consigue armonizar el flujo de la información con el fortalecimiento de la relación”
¿Cuántas entrevistas de ventas ocurren a diario en donde el vendedor lanza una perorata sin sentido, mientras el cliente se convierte en un oyente anónimo que sólo aparenta escuchar pero que en el interior de su mente ocurren mil sucesos que nada tienen que ver con la conversación?
Sucede que las redes sociales son al parecer sólo útiles cuando son un puente para la convivencia, pues de acuerdo con Sebastià Serrano, lingüista experto en comunicación verbal y no verbal, las redes como Facebook nos llevan a una vivencia irónica, ya acercan virtualmente pero nos hacen perder la oportunidad de la proximidad, necesaria para que nuestros sentidos como el olfato y el tacto participen en el evento de interrelación personal y nos permitan no sólo comunicarnos mejor, sino sentirnos bien con ese evento de comunicación.
Serrano piensa que con la conversación cara a cara, la proximidad y el contacto se genera una sustancia natural conocida como Oxitocina, la cual se le conoce también como la molécula de la confianza ya que, entre otras virtudes, facilita el involucramiento de relaciones interpersonales, lazos de confianza y generosidad.
Por el contrario, cuando un ser humano satura su entorno con medios que sólo emplean el oído y la vista, cae en el riesgo de sufrir el síndrome de la desinformación, que –otra ironía- consiste en la falta de atención; fragilidad del ser humano que podría provocar otras disfunciones cerebrales como la depresión, la esquizofrenia y brotes psicóticos.
Así que para aquellas empresas cuyo giro no promueve la convivencia y las relaciones interpersonales, tendrá que pensar en otros medios para promoverse. También está obligada a reconsiderar su visión de sí misma para conocer objetivamente la forma en cómo sus miembros se relacionan con los clientes y si esta interrelación propicia la oxitocina o lo brotes psicóticos.
En el proceso de documentación de este post me encontré con este artículo Natalia Gutenmajer, que habla el poder y la importancia de la comunicación y aunque habla el papel de los comunicadores internos tiene conceptos interesantes como : “El primer error pasa por creer que a los clientes hay que salir a buscarlos…Los clientes…están en las charlas de café” o esta otra que en realidad es una cita de Serrano: “la buena comunicación es aquélla que consigue armonizar el flujo de la información con el fortalecimiento de la relación”
¿Cuántas entrevistas de ventas ocurren a diario en donde el vendedor lanza una perorata sin sentido, mientras el cliente se convierte en un oyente anónimo que sólo aparenta escuchar pero que en el interior de su mente ocurren mil sucesos que nada tienen que ver con la conversación?
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Gustavo Guerrero Chávez
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miércoles, junio 10, 2009
Esa inadecuada forma de pensar de nuestros clientes
Cuando Ries escribe en su libro The Origin of Brands que el objetivo de un programa de marketing nunca es el mercado si no la mente del cliente potencial -ya que el mercado sigue a donde la mente vaya-, en realidad nos ofrece un consejo fundamental prácticamente para cualquier acción de mercadotecnia.
Todo responsable de mercadotecnia, de cualquier tamaño y giro de empresa debería tener como preocupación fundamental el buscar la forma de que cada miembro de su empresa tenga presente la mente de sus clientes.
En la mente de los clientes se decide todo y casi nunca es un proceso racional. Influyen aspectos como la intuición, el sentimiento, las preocupaciones, las expectativas e incluso el propio concepto de sí mismo del cliente. En un proceso de decisión tan rico en elementos, cualquier cosa puede influir de forma determinante en la mente del cliente y por lo tanto en su decisión.
Y cualquier cosa es cualquier cosa. SI el chofer que entrega la mercancía es grosero y mal humorado influirá quizá más en la mente del cliente, que la calidad del producto mismo. Qué decir del empaque o de los bien intencionados empleados que modifican la calidad de un producto en un deseo de mejorar la rentabilidad de sus empresas. El modo de contestar de una recepcionista, la velocidad de respuesta del agente de ventas o los errores encubiertos de empleados que prefieren sacrificar a un cliente que reconocer ante sus jefes que se equivocaron, son elementos que modifican lo que ocurre en la mente de nuestros clientes. No podemos olvidar la presentación de la empresa y de los empleados que entran en contacto con ellos.
Es en este momento cuando se hace relevante que la mercadotecnia no debe estar sólo de los especialistas, si no en cada acción de todos los empleados, incluidos los directores generales e incluso los accionistas.
La ironía que ocurre cuando se está consciente de lo importante que es el conocimiento de esta máxima de RIes, es que para su aplicación se requiere que la dirección general esté consciente y dispuesta a actuar para que la experiencia del cliente sea la mejor. Es decir, lo sabes pero no puedes hacer nada si el principal de la empresa no cree en esto.
Desde la óptica de muchos directores generales la medición de la mente y de la experiencia del cliente no existen como renglones en los estados de resultados de las empresas, por lo tanto no son al fin de cuentas importante
Aunque en realidad si existen, hay herramientas como el Balance Scorecard, que pueden ayudar a lograr este objetivo, pero obviamente este conocimiento se va filtrando en la medida en que decrece el tamaño de las empresas, de tal modo que sin lugar a dudas podemos decir que la mayoría de los responsables de negocio no se preocupan por conocer y practicar formas de medición que vayan más allá del ROI al corto plazo.
Me parece que una visión de la dirección general que valore la experiencia del cliente podría marcar la diferencia entre las empresas que logran subsistir, crecer y desarrollarse en tiempos difíciles, de aquéllas que sólo actúan cuando el cliente reclama y tienen en las paredes de su recepción un viejo y pequeño cartel que dice “El cliente siempre tiene la razón”, la cual debería sustituirse por algo así como “el cliente siempre piensa algo de nosotros, asegurémonos que sea algo bueno”
Todo responsable de mercadotecnia, de cualquier tamaño y giro de empresa debería tener como preocupación fundamental el buscar la forma de que cada miembro de su empresa tenga presente la mente de sus clientes.
En la mente de los clientes se decide todo y casi nunca es un proceso racional. Influyen aspectos como la intuición, el sentimiento, las preocupaciones, las expectativas e incluso el propio concepto de sí mismo del cliente. En un proceso de decisión tan rico en elementos, cualquier cosa puede influir de forma determinante en la mente del cliente y por lo tanto en su decisión.
Y cualquier cosa es cualquier cosa. SI el chofer que entrega la mercancía es grosero y mal humorado influirá quizá más en la mente del cliente, que la calidad del producto mismo. Qué decir del empaque o de los bien intencionados empleados que modifican la calidad de un producto en un deseo de mejorar la rentabilidad de sus empresas. El modo de contestar de una recepcionista, la velocidad de respuesta del agente de ventas o los errores encubiertos de empleados que prefieren sacrificar a un cliente que reconocer ante sus jefes que se equivocaron, son elementos que modifican lo que ocurre en la mente de nuestros clientes. No podemos olvidar la presentación de la empresa y de los empleados que entran en contacto con ellos.
Es en este momento cuando se hace relevante que la mercadotecnia no debe estar sólo de los especialistas, si no en cada acción de todos los empleados, incluidos los directores generales e incluso los accionistas.
La ironía que ocurre cuando se está consciente de lo importante que es el conocimiento de esta máxima de RIes, es que para su aplicación se requiere que la dirección general esté consciente y dispuesta a actuar para que la experiencia del cliente sea la mejor. Es decir, lo sabes pero no puedes hacer nada si el principal de la empresa no cree en esto.
Desde la óptica de muchos directores generales la medición de la mente y de la experiencia del cliente no existen como renglones en los estados de resultados de las empresas, por lo tanto no son al fin de cuentas importante
Aunque en realidad si existen, hay herramientas como el Balance Scorecard, que pueden ayudar a lograr este objetivo, pero obviamente este conocimiento se va filtrando en la medida en que decrece el tamaño de las empresas, de tal modo que sin lugar a dudas podemos decir que la mayoría de los responsables de negocio no se preocupan por conocer y practicar formas de medición que vayan más allá del ROI al corto plazo.
Me parece que una visión de la dirección general que valore la experiencia del cliente podría marcar la diferencia entre las empresas que logran subsistir, crecer y desarrollarse en tiempos difíciles, de aquéllas que sólo actúan cuando el cliente reclama y tienen en las paredes de su recepción un viejo y pequeño cartel que dice “El cliente siempre tiene la razón”, la cual debería sustituirse por algo así como “el cliente siempre piensa algo de nosotros, asegurémonos que sea algo bueno”
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viernes, junio 05, 2009
Mi yo empresario
La recomendación que se da con tanta autoridad a los pequeños empresarios de que cuiden el empleo y no despidan gente es pura retórica. Tiene un fin más político que de negocios. Las pequeñas empresas no pueden darse el lujo de perder dinero que no tienen.
Las empresas no adelgazan porque quieran, si no porque lo necesitan. Hacer caso a los analistas de negocios de los medios es un poco suicida y por parte de los que lo aconsejan un poco inmoral. Si, ya sé que se hace bajo la justificación de que la gente que se queda sin empleo tendrá graves problemas. Sin embargo el problema real desde mi punto de vista es que por siglos hemos olvidado parte de nuestra condición humana y "aprendimos" a ser empleados, en lugar de luchar por nuestras propias vidas.
Me explico: antes del capitalismo, de la burguesía, del nacimiento de los negocios, incluso antes de la propiedad privada, el ser humano simplemente se levantaba cada día para encontrar recursos para sobrevivir. Se podría dedicar a la cacería, a la recolección de frutos, o simplemente a la búsqueda de carroña, pero luchaba por sobrevivir.
Esa es nuestra condición que nos hizo humanos, que provocó la creación del lenguaje, el trabajo en equipo, el dominio del fuego y muchas de las invenciones que han permitido la evolución humana.
En el momento en que un hombre se vuelve empleado pierde un poco de esa condición, principalmente si el individuo deja de luchar y espera que la empresa resuelva sus necesidades. Los negocios son la versión moderna de las hordas de cacería, en donde cada quien jugaba un rol, pero su modernidad equivale a no repartir todo el botín. Sólo se distribuye una pequeña parte del beneficio, aquella parte que permita la sobrevivencia del miembro de la horda, esa pequeña parte se le llama salario.
Aunque suene tan retórico como Tom Peters, la solución para la crisis es que todos nos volvamos empresarios. Puede ser el autoempleo, pero no solamente, también puede ser la creación de nuevas hordas, de convertir a nuestras empresas en hordas o de volvernos cazadores, pero debemos empezar a luchar. Dejemos a un lado las noticias del desempleo y de la fluctuación de dólar. Sólo miremos en nuestro entorno y encontremos una forma digna de hacer negocios. Dejemos de temerle a la crisis y escuchar consejos paternalistas. Encontremos en nuestro yo interno esa energía de inventiva, creatividad, espíritu de lucha e inteligencia que empuja al ser humano iniciar nuevas empresas.
Las empresas no adelgazan porque quieran, si no porque lo necesitan. Hacer caso a los analistas de negocios de los medios es un poco suicida y por parte de los que lo aconsejan un poco inmoral. Si, ya sé que se hace bajo la justificación de que la gente que se queda sin empleo tendrá graves problemas. Sin embargo el problema real desde mi punto de vista es que por siglos hemos olvidado parte de nuestra condición humana y "aprendimos" a ser empleados, en lugar de luchar por nuestras propias vidas.
Me explico: antes del capitalismo, de la burguesía, del nacimiento de los negocios, incluso antes de la propiedad privada, el ser humano simplemente se levantaba cada día para encontrar recursos para sobrevivir. Se podría dedicar a la cacería, a la recolección de frutos, o simplemente a la búsqueda de carroña, pero luchaba por sobrevivir.
Esa es nuestra condición que nos hizo humanos, que provocó la creación del lenguaje, el trabajo en equipo, el dominio del fuego y muchas de las invenciones que han permitido la evolución humana.
En el momento en que un hombre se vuelve empleado pierde un poco de esa condición, principalmente si el individuo deja de luchar y espera que la empresa resuelva sus necesidades. Los negocios son la versión moderna de las hordas de cacería, en donde cada quien jugaba un rol, pero su modernidad equivale a no repartir todo el botín. Sólo se distribuye una pequeña parte del beneficio, aquella parte que permita la sobrevivencia del miembro de la horda, esa pequeña parte se le llama salario.
Aunque suene tan retórico como Tom Peters, la solución para la crisis es que todos nos volvamos empresarios. Puede ser el autoempleo, pero no solamente, también puede ser la creación de nuevas hordas, de convertir a nuestras empresas en hordas o de volvernos cazadores, pero debemos empezar a luchar. Dejemos a un lado las noticias del desempleo y de la fluctuación de dólar. Sólo miremos en nuestro entorno y encontremos una forma digna de hacer negocios. Dejemos de temerle a la crisis y escuchar consejos paternalistas. Encontremos en nuestro yo interno esa energía de inventiva, creatividad, espíritu de lucha e inteligencia que empuja al ser humano iniciar nuevas empresas.
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Gustavo Guerrero Chávez
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martes, junio 02, 2009
Realidad ampliada, mercadotecnia y la neta del resto del mundo
La cámara Sekai que ofrece una vista enriquecida de la realidad empieza a generar expectativas entre los responsables de ventas y mercadotecnia de las empresas. La aplicación que se dio conocer en el 2008 se ve interesante y está empezando a abrir los candados de los hoy muy cuidados presupuestos de publicidad, seguramente porque esta idea revolucionará no sólo el mundo de la publicidad, la mercadotecnia y las ventas, si no la vida misma. Se le ha definido como realidad ampliada y la gente de BrandJazz tituló con mucho ingenio a esta aplicación “marcas ampliadas”.
Sin embargo el desarrollo tiene aplicaciones en muchos ámbitos y su desarrollo creará una nueva visión de la realidad nunca antes pensada. Desde la perspectiva de la mercadotecnia, es, a todas luces, evidente que este tipo de tecnologías siguen contribuyendo a pasar el poder al consumidor, quien desde aquí se podría distanciar de los no pocas veces mal capacitados y, otras tantas, mal humorados vendedores de mostrador.
Desafortunadamente sólo accesible por el momento para quienes cuenten con el dispositivo de lectura, que espero no sólo se limite a productos de Apple. El riesgo como siempre es que en la tecnología estas novedades están sólo disponibles para un segmento muy pequeño de la población, creando dos mundos paralelos cada día más difíciles de unir. El resto de la población tendrá que conformarse con una visión de la realidad, que desde aquí parece cada vez más reducida.
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Publicadas por
Gustavo Guerrero Chávez
a la/s
7:11 p.m.
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