Esta pregunta genera más dudas que respuestas, la primera que surge de inmediato es la siguiente: ¿existe el periodismo comercial? o ¿es una mezcla de áreas contrarias e imposibles de fusionar? Cuando se habla de periodismo es fácil asociarlo con el ejercicio de esta profesión en áreas de mucho impacto social como la política, las guerras, las catástrofes y demás. En estos terrenos es claro su papel de informador y los resultados de su actividad son evidentes a los ojos de todo el mundo.
Pero cuando se habla de informar acontecimientos que surgen del mundo empresarial, las dudas empiezan a surgir, pues éste parece ser un terreno más adecuado para la publicidad. Sin embargo, si ampliamos nuestra visión hacia la historia y a lo que se realiza en otras latitudes podremos darnos cuenta que esto es solamente una confusión. El periodismo comercial existe y es una especialidad más, como cualquier otra (científica, o deportes, por ejemplo), su papel es el de informar de los acontecimientos de relevancia en esta especialización.
A nadie le puede caber la menor duda de la importancia que tiene, para algunos sectores de la sociedad, que un supermercado con liderazgo mundial se instale en una localidad y ponga en riesgo la fisonomía comercial de la zona; o que otra empresa lance al mercado una nueva tecnología que significarán nuevos beneficios y una caída de precios en la satisfacción de un servicio específico.
El periodismo que habla de temas comerciales, no solamente existe, si no que es una necesidad para la sociedad que éste sea realmente informativo. Para lograrlo esta actividad periodística, se debe regir bajo las mismas reglas que cualquier otra de la especialidad: veracidad, objetividad, pluralidad e independencia comercial.
Esto parecen no entenderlo (o no quieren hacerlo) muchos jugadores del periodismo comercial, tanto los dueños de los medios, como los patrocinadores de los mismos. No son pocos los medios que han roto estas reglas y borran las fronteras entre la publicidad y el periodismo, a tal grado que nadie sabe donde empieza una y termina el otro.
En este suceso todos parecen estar contentos: los dueños de los medios porque tienen satisfechos (y pagadores) a sus clientes. Los anunciantes, por su parte, se sienten escuchados y respaldados por los medios, al difundir todo lo que desean.
Pero esta felicidad será pasajera, porque en el fondo no todos ganan. Existe un miembro en este proceso del que los otros se han olvidado: el auditorio, la razón de ser de los medios. Este personaje olvidado no es un tonto al que se le puede llenar de basura informativa. Si no se sabe su punto de vista es porque no tiene una voz clara que le permita hacer ver al resto de los jugadores el error que están cometiendo.
Por desgracia, o por fortuna, la única forma de expresarse del auditorio es terriblemente amenazadora: dejar de poner su atención al medio. Cuando esto ocurre el negocio feliz se acaba para todos.
lunes, junio 25, 2007
jueves, junio 21, 2007
Revistas en la era digital
¿Cuál es la ventaja que conservan las revistas en la era digital? He aquí una buena razón que pone de manifiesto que los medios tienen características propias que les permitirían sobrevivir, aun a pesar del avance de la información en línea.
De acuerdo con este artículo de Ad Age Media Works, muchos anunciantes requieren de un soporte para su imagen que sea de alta calidad, acorde con lo que ellos desean para sí mismos: la calidad offset. Esta calidad, que no ha sido superada por ninguna tecnología, -pero si mejorada por la era digital- pone en segundo plano la baja velocidad de respuesta que tienen las revistas para hacer llegar la información a las manos de sus lectores.
Los avances en impresión digital pusieron hace algunos años en duda la supervivencia de la impresión offset tradicional, pero estos avances llegaron a fin de cuentas a un mismo punto: eliminar los negativos para detenerse en el paso previo: la producción de placas de impresión. Lo demás se ha conservado en su concepto básico fundamental, porque lo que logra el ofsset no ha podido ser superado.
Este artículo quizá debería ser leído por muchos editores de revistas que no han encontrado la forma de sobrevivir ante una cada vez más creciente competencia de medios alternativos.
De acuerdo con este artículo de Ad Age Media Works, muchos anunciantes requieren de un soporte para su imagen que sea de alta calidad, acorde con lo que ellos desean para sí mismos: la calidad offset. Esta calidad, que no ha sido superada por ninguna tecnología, -pero si mejorada por la era digital- pone en segundo plano la baja velocidad de respuesta que tienen las revistas para hacer llegar la información a las manos de sus lectores.
Los avances en impresión digital pusieron hace algunos años en duda la supervivencia de la impresión offset tradicional, pero estos avances llegaron a fin de cuentas a un mismo punto: eliminar los negativos para detenerse en el paso previo: la producción de placas de impresión. Lo demás se ha conservado en su concepto básico fundamental, porque lo que logra el ofsset no ha podido ser superado.
Este artículo quizá debería ser leído por muchos editores de revistas que no han encontrado la forma de sobrevivir ante una cada vez más creciente competencia de medios alternativos.
lunes, junio 18, 2007
Cuatro venenos de la mercadotecnia
No son todos, ni todos los sufren, pero es frecuente que me tope con alguno que otro “envenenado”, principalmente en el área BtoB:
Ignorancia. No es dañino no saber, sí lo es el no indagar o, al menos, preguntar. En un mundo tan dinámico, como el actual, es materialmente imposible saberlo todo, pero esto no es pretexto para no estar obligado a entender la evolución de las herramientas en su área de trabajo. Algunos mercadólogos creen que con lo que saben es suficiente para su trabajo y para descalificar a los demás, parece no darse cuenta que esa actitud es autodestructiva y aún más dañina para su empresa. Antídoto: curiosidad
Soberbia. Cuando se junta el primero con el segundo, el daño es casi mortal. Pero aun cuando el veneno de la soberbia se consuma solo, sus consecuencias son fatales. La mercadotecnia vive de la creatividad y el talento, pero ambos normalmente se agotan en los individuos. Por grande y poderosa que sea su empresa, el mercadólogo requiere de la más amplia gama de contactos que en un momento dado le ayuden a resolver necesidades específicas. Hace algunos años leí esta frase que me parece es un dicho popular en alguna región de Estados Unidos “Ningún rayo de sol es inútil en la cosecha del Señor”. Cometiendo un sacrilegio, modificaré la frase para nuestro contexto: Ningún recurso es inútil en la cosecha del mercadólogo”, pero para ello se requiere de humildad como antídoto
Candidez. Increíble, pero ocurre. El cinismo que impera en la actualidad no es suficiente para que muchos mercadólogos se “traguen” todo lo que les dicen o leen. En mercadotecnia la única autoridad se crea con el conocimiento del público objetivo, no hay dogmas, ni grandes visionarios. El mercadólogo no puede luchar contra la realidad que le presenta su público. Pero en esto también hay otra trampa, muchas veces se confunde –nuevamente con candidez- lo dominante con lo determinante y al entenderse esta diferencia se logra la genialidad y el éxito contundente. Antídoto: perspicacia.
Subjetividad. Un dulce veneno. No hay nada más autocomplaciente que buscar sujetos que confirmen nuestras ideas, sin importar que estas personas no representen el segmento al que nos queremos dirigir. A no pocos les basta que “todos” (compañeros, jefes y amigos) opinen positivamente para asegurarse a sí mismos que su genial idea funcionará. El antídoto no es –como podría pensarse la objetividad, pues ésta no existe- si lo es el valor de enfrentar nuestras ideas a quienes podrían desaprobarlas, particularmente aquellas que pertenecen al público al que nos dirigimos.
Ignorancia. No es dañino no saber, sí lo es el no indagar o, al menos, preguntar. En un mundo tan dinámico, como el actual, es materialmente imposible saberlo todo, pero esto no es pretexto para no estar obligado a entender la evolución de las herramientas en su área de trabajo. Algunos mercadólogos creen que con lo que saben es suficiente para su trabajo y para descalificar a los demás, parece no darse cuenta que esa actitud es autodestructiva y aún más dañina para su empresa. Antídoto: curiosidad
Soberbia. Cuando se junta el primero con el segundo, el daño es casi mortal. Pero aun cuando el veneno de la soberbia se consuma solo, sus consecuencias son fatales. La mercadotecnia vive de la creatividad y el talento, pero ambos normalmente se agotan en los individuos. Por grande y poderosa que sea su empresa, el mercadólogo requiere de la más amplia gama de contactos que en un momento dado le ayuden a resolver necesidades específicas. Hace algunos años leí esta frase que me parece es un dicho popular en alguna región de Estados Unidos “Ningún rayo de sol es inútil en la cosecha del Señor”. Cometiendo un sacrilegio, modificaré la frase para nuestro contexto: Ningún recurso es inútil en la cosecha del mercadólogo”, pero para ello se requiere de humildad como antídoto
Candidez. Increíble, pero ocurre. El cinismo que impera en la actualidad no es suficiente para que muchos mercadólogos se “traguen” todo lo que les dicen o leen. En mercadotecnia la única autoridad se crea con el conocimiento del público objetivo, no hay dogmas, ni grandes visionarios. El mercadólogo no puede luchar contra la realidad que le presenta su público. Pero en esto también hay otra trampa, muchas veces se confunde –nuevamente con candidez- lo dominante con lo determinante y al entenderse esta diferencia se logra la genialidad y el éxito contundente. Antídoto: perspicacia.
Subjetividad. Un dulce veneno. No hay nada más autocomplaciente que buscar sujetos que confirmen nuestras ideas, sin importar que estas personas no representen el segmento al que nos queremos dirigir. A no pocos les basta que “todos” (compañeros, jefes y amigos) opinen positivamente para asegurarse a sí mismos que su genial idea funcionará. El antídoto no es –como podría pensarse la objetividad, pues ésta no existe- si lo es el valor de enfrentar nuestras ideas a quienes podrían desaprobarlas, particularmente aquellas que pertenecen al público al que nos dirigimos.
Etiquetas:
marketing,
mercadotecnia
| Reacciones: |
jueves, junio 14, 2007
Censura en internet
No conozco a Manuel Gameros, pero me parece que lo que dice respecto a la peligrosidad de legislar los contenidos de Internet en México es muy importante
La única defensa contra la información dañina es la información constructiva, no la censura.
El asunto es realmente delicado y todos estamos obligados a expresar nuestra opinión. ¡Hablemos de esto!
La única defensa contra la información dañina es la información constructiva, no la censura.
El asunto es realmente delicado y todos estamos obligados a expresar nuestra opinión. ¡Hablemos de esto!
Publicadas por
Gustavo Guerrero Chávez
a la/s
5:51 p.m.
No hay comentarios.:
Vínculos a esta publicación
Suscribirse a:
Entradas (Atom)